Sal gorda para un agosto adormecido

Aunque lejos de mi tierra sureña, el movimiento campesino andaluz me hace sacar las alpargatas de esparto y el botijo con agua flamenca. Siempre lo hace.

Es curioso porque hace poquito leía a Gandhi, -sí, ese hombre catalogado prácticamente por unanimidad como el padre del pacifismo-, y me hacía reflexionar su propuesta que hoy por hoy pregonan también mentes preclaras como la de José Luís Sampedro: desobediencia civil y resistencia ante los abusos de la ley. ¿Sorprendidos? Bueno a veces nos edulcoran con demasiada literatura la historia de este indio con “tan buen talante”. Ahora, la analogía:

Año 1930, Dandi, una localidad costera de la India, cuyos habitantes vivían hasta entonces de la producción artesanal de la sal, se convertía en uno de los referentes de la lucha por la independencia india. Por aquel entonces, la metrópolis inglesa había redactado una ley por la que se tenía que pagar un impuesto para su consumo además de la prohibición para la población de su producción. De esta forma, se mantenían los beneficios del monopolio de este comercio en las arcas de la Corona británica. Los efectos os los podéis imaginar: empobrecimiento y más desestructuración de la sociedad. Pues con Gandhi a la cabeza, semanas de desobediencia civil y cientos de indios en la cárcel, la metrópolis tuvo que abolir su propia legislación meses más tarde.

La marcha de Gandhi cerca de 400 kilómetros para llegar a Dandi y su acción reivindicativa de desobediencia civil tienen similitudes, así me lo parece, con la marcha de los 400 jornaleros andaluces para “expropiar de manera forzosa” alimentos básicos en dos supermercados de Sevilla y Cádiz. ¿Es ilegal? ¿Es pillaje? Es más: ¿es la forma y la solución definitiva para un cambio en las directrices políticas del Gobierno de Rajoy? Como enemigo de los determinismos, abogo por el no a todas las preguntas y especialmente en la última pero, al igual que hace 82 años en la India la marcha de la sal fue un ingrediente más para el despertar del pueblo, esta acción puede abrir las puertas de un debate social urgente. De hecho, estos jornaleros han conseguido su objetivo: arar la conciencia adormecida del Parlamento y de mucha población que desconoce que en agosto de 2012 hay familias que no tienen nada que llevarse a la boca. Veremos si la cosecha es buena.

Publicado en: Sevilla Actualidad

Sebastián Ruiz

2 comentarios
  1. Kike Puelles
    Kike Puelles Dice:

    Muy interesante la analogía entre India y la situación actual del país. Parece mentira que abusos políticos que ya fueron hace más de 80 años se sigan reproducciendo en la acualidad. Esta claro que el pueblo quiere y debe luchar contra todas estas injusticias impuestas, pero mi duda es: Quién es nuestro Gandhi en estos tiempos inciertos?
    Buen post, sigue escribiendo así!

    Responder
    • Sebastián Ruiz
      Sebastián Ruiz Dice:

      Muchas gracias Kike!
      Desde luego que en estos tiempos de gula política, de desasosiego legislativo y de evasión de responsabilidades, acciones de este tipo deberían unirnos. No para seguir a un líder concreto sino para reflexionar y desarrollar estrategias colectivas, que por cierto, ya se están dando en otros sitios del país.

      Septiembre, con su caló del membrillo o veranillo de San Miguel, se presenta caliente.

      Responder

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *