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Herramientas para el éxito de directores de Nollywood

Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko

Nadia Denton, especialista en el desarrollo de audiencias. Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko

“La parafernalia de hoteles y ruedas de prensa para medios que son afines, si pagas publicidad, no es necesaria. Por eso tenemos bajos presupuestos en Nollywood”. Rotundo y sin apartar la vista de los diferentes responsables de las plataformas de vídeo bajo demanda, respondía el director y escritor nigeriano Mahmood Ali-Balogun. La jornada de profesionales de la segunda Nollywood Week prometía por la variedad de propuestas que traían los organizadores a pesar del retraso de casi una hora y media. Hoy el centro de París amanecía colapsado por la ceremonia de conmemoración de los 70 años del desembarco de Normandía con visita de Putin y Obama, entre otros, incluída. Así que el desayuno con sabor africano amenizado por las delicatesen del resaturante African Kitchen se eternizaba en la cafetería del cine Arlequín con apuntes de historia.

Este año el foco se ha centrado en tres diferentes áreas: producción, distribución y financiación en la era digital. Y el hielo lo rompía Nadia Denton, especialista en el desarrollo de las diferentes audiencias, desgranando el contenido de su próximo libro que verá la luz después del verano y que se titulará algo así como “Guía de éxito para directores nigerianos”. La autora también de The black british filmmaker’s guide to success: finance, market and distribute your work, reconocía que “la fórmula del cine de autor muy al gusto de los festivales y los cinéfilos, no termina de encajar en la cultura nigeriana por lo que el modelo de Nollywood debe ser otro”. Más en la línea hollywodiense, se entiende…

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Imagen durante las jornadas profesionales. Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko

Sin embargo, el esencialismo cultural tiene barreras que la propia creatividad desborda cada día. Todo esto sumado a un esquema de guión apuntalado bajo el símbolo del dólar que no deja de adulterar la capacidad de los públicos. Por eso Godard sonrojaba a las escuelas de guión al plantear una narrativa que interpelara al espectador sin tregua para la adivinanza. El senegalés Mambéty ya lo hizo también al amagar en alguna esquina de Dakar el consabido esquema presentación-nudo-desenlace…

La compañía Angénieux presentó su nueva lente híper-luminosa, híper-ligera e híper adaptable a cualquier dispositivo de vídeo y foto. Las empresas que trabajan en la espiral de crear nuevas herramientas para los que hacen cine saben que lo digital es la solución a los quebraderos de bolsillo de los productores. Pero claro, la lente es también híper-cara y no apta para todos los públicos. El precio de salida, según los requisitos del comprador, comienza en 18.000€, prácticamente el presupuesto de una película realizada en Nollywood.

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Imagen durante las jornadas profesionales. Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko

Otra de las novedades que se han presentado hoy ha sido Melusyn: una nueva plataforma para compartir y sincronizar los equipos de producción para optimizar un buen plan de rodaje. Pero el pilar del encuentro llegaría a continuación. Se hablaba de dinero bajo el modelo del low-cost, de cómo canalizar sinergias en el sector audivisual herido tras la crisis económica y sistémica mundial, y de los desafíos en el sistema de Nollywood.

La crispación y el buenentendimiento del respetable prendió cuando alguien del público preguntó: ¿Y qué pasa con los derechos de los directores? Hoy era el día para el banquillo de unos y el púlpito de otros. La distribución de los trabajos realizados por directores africanos ha variado en la forma: antes todo el proceso de edición, posproducción, distribución y exhibición se centralizaba en las antiguas metrópolis (también en EE.UU. y Canadá), y ahora el proceso queda en casa. La localización ha cambiado pero el capital circula en manos de unos pocos; ahora con otro color de piel. Por eso que de cierta forma se le recriminaba a iROKO y a la directora de la plataforma de vídeo bajo demanda Nollywoodtv.fr, presente en la sala, que estuvieran teniendo tanto éxito pero que éste no fuera equitativo con los creadores.

De hecho, esta plataforma además de consolidarse como espacio de encuentro virtual para la diáspora nigeriana de Francia se afianza también en Costa de Marfil y Camerún. Los márgenes de beneficio son meridianamente claros e invitan a la reflexión: en el caso del contrato con la plataforma Nollywoodtv.fr los directores ceden todos los derechos de las películas durante 5 años por unos 10.000€. Y el apunte inteligente de Enrico Chiesa, responsable del portal Africafilms.tv, matizaba: los contratos son explícitos y no hay duda para la queja. Aunque las condiciones, evidentemente, podrían ser otras.

 

Espaldarazo de Nollywood en París: contra la sinrazón

Foto: Sebastián Ruiz / Wiriko

Foto: Sebastián Ruiz / Wiriko

La política no solo se encuentra en las instituciones sino también en la cultura, en el cine. Por eso la importancia de la noticia de la celebración del segundo festival de Nollywood en la ciudad de la luz que comienza hoy hasta el domingo 8. Para los no iniciados en sermones sobre el séptimo arte, el término Nollywood hace referencia a la industria cinematográfica nigeriana, la segunda del mundo en volumen de producción, por detrás de la India (Bollywood). Pero antes, un vistazo al contexto francés en materia política para entender el espaldarazo que supone esta Nollywood Week Paris al mundo africano, y por extensión, a todos los inmigrantes que residen en el país galo.

A golpe de mordisco en las almas cansadas del proletariado francés, las elecciones europeas del 25 de mayo escribieron sin pasamontañas ni censura previa, una alerta terrible: el partido Frente Nacional (FN), de Marine Le Pen, se convertía hace dos semanas en la primera fuerza política de Francia por primera vez en la historia. Y un gran porcentaje procedía de las bases obreras. Básicamente la santa trinidad del FN, y no precisamente con pilares católicos, reza sobre un renovado discurso patriota, xenófobo y populista. Tanto es así que en plena campaña europea Jean-Marie Le Pen, padre de Marine y reelegido como eurodiputado afirmó: “El señor Ébola podría arreglar el problema demográfico de África”. Y la puntilla: la Comisión Nacional Consultiva de Derechos Humanos (CNCDH) publicaba el pasado abril un documento referente al 2013 en el que se subrayaba el aumento preocupante del sentimiento anti-inmigración en la sociedad francesa. “El 9% de los franceses se declararía más bien racista y, el 26%, un poco racista. En total un 35%, que supone un 6% más que en el 2012.

Foto: Sebastián Ruiz / Wiriko

Foto: Sebastián Ruiz / Wiriko

Con este estribillo sociopolítico, hay que agradecer el empeño de Serge Noukoue, director ejecutivo de la Nollywood Week Paris, de continuar con esta ventana a Nigeria, a la actual potencia económica de África, y a otra forma de interpretar los cánones del entretenimiento desde lo digital. No son pocos los debates que se sucederán en los pasillos del Cine Arlequín con críticos, promotores, distribuidores, directores y actores sobre el papel de este cine que surgió como respuesta a la escasa producción nacional de películas durante la década de finales de los ochenta y los noventa. De ser un país prácticamente huérfano de imágenes y colonizado por cine de acción (made in EE.UU. y China) y musical (made in India), la respuesta ha sido la implantación de un modelo que crea escuela en países vecinos y en la diáspora.

En unos minutos subirá el telón esta aduana sin fronteras hacia la otra África que camuflan y vilipendian sectores radicales como los del partido Frente Nacional. Para la ocasión, la película elegida para el pistoletazo de salida será la comedia romántica Being Mrs Elliott, el primer largometraje de Omoni Oboli, que como ocurriera el año pasado con Phone Swap, de Kunle Afolayan, asegurará la risa y la ironía desde las calles de Lago.

Tetaro L'Arlequin, sede de la segunda edición del noLLYWOOD wEEK paRIS. Foto: Sebastián Ruiz / Wiriko

Tetaro L’Arlequin, sede de la segunda edición del noLLYWOOD wEEK paRIS. Foto: Sebastián Ruiz / Wiriko

Mañana viernes por la mañana, el cine se transformará en una improvisada aula de expertos en el que se debatirán entre otras cuestiones el estado del sector cinematográfico en Nigeria. Por la tarde varias citas con la gran pantalla: la laureada comedia de tintes ácidos y seleccionada en festivales internacionales, como el African Film de Nueva York, Confusion Na Wa, de Kenneth Gyang; Flower Girl de Michelle Bello; The meeting, de Mildred Okwo, y Misfit, de Daniel Emeke Oriahi. El sábado, será sin duda el gran día. A mediodía Journey to Self de Tope Oshin-Ogun y por la tarde, la gran esperada: Half of a Yellow Sun, basada en la novela del mismo nombre escrita por Chimamanda Ngozi Adichie, y dirigida por Biyi Bandele. El domingo será día de intercambio de tarjetas, opiniones, balances y de esperar al premio del público. Y también de reclamar un paisaje mejor en la Francia que fue adalid de la Igualdad. El cine, de la mano de Nollywood, cual primavera que surge de un resquicio…

Mientras tanto, y desde las bambalinas, Wiriko os informará de todos los entresijos de esta segunda Nollywood Week Paris.

 

África con honores en Cannes y Seattle

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Cartel diseñado por Hervé Chigioni y su grafista Gilles Frappier para la 67ª edidicón del festival de Cannes. Un fotograma de la película ‘Ocho y medio’ de Fellini en la que aparece el actor italiano Macello Mastroianni.

El Seattle International Film Festival (SIFF) junto a la prestigiosa cuna de los premios franceses, el Festival de Cannes, ya tienen las nominaciones oficiales, los programas de mano y las carteleras abiertas a la crítica encarnada o complaciente. Por el lado estadounidense una sección dedicada a los trabajos más actuales en la escena africana brindará una más que magnífica oportunidad para ver una muestra de las cinematografías del continente; en concreto 10 películas. Del lado francés, la huella africana es limitada aunque con un peso evidente. En la Selección Oficial, la única película seleccionada para optar a la Palma de Oro es Timbuktu del mauritano Abderrahmane Sissako; en la sección Una cierta mirada el trabajo nominado es Run, la ópera prima del marfileño Philippe Lacôte; por último, uno de los miembros del jurado de la Cinéfondation y de la Sección de cortometrajes, que este año preside el iraní Abbas Kiarostami (Irán), es el director del Chad Mahamat-Saleh Haroun.

Sin dejar las nieves berlinesas en el recuerdo allá por febrero, la organización de la, siempre obligada, 67ª edición de Cannes que se celebrará del 14 al 25 de mayo, apuntaba al romance eterno con el cartel de este año: una colaboración de Hervé Chigioni y su grafista Gilles Frappier en el que dan vida al sex símbol italiano Macello Mastroianni a partir de un fotograma extraído de la película Ocho y medio de Federico Fellini, presentada en la Selección Oficial en 1963. “Su mirada por encima de sus gafas negras nos hace cómplices de una promesa de alegría cinematográfica mundial”, explica el autor del cartel. “La alegría de vivir juntos el Festival de Cannes”.

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Imagen captada por Arnaud Contreras durante el rodaje de ‘Timbuktu’, película del director mauritano Abderrahmane Sissako seleccionada para optar a la Palma de Oro en el festival de Cannes.

Con la alfombra roja preparada a 26 días del estreno de Cannes la presentación del nuevo trabajo del director mauritano Sissako se espera con impaciencia. El lenguaje retórico cargado de silencios, característicos de su cinematografía, se han podido ver en diferentes ediciones como en la de 2006 con Bamako, en 2002 con Heremakono, en 1998 con La vie sur a terre, o en 1993 con Octobre. Este film camina en una línea política y necesaria para la reconciliación histórica: la ocupación de Mali por los yihadistas causando una catarsis social y cultural; una película que pretende recomponer las almas y deshacerse de las imágenes de horror y amputación en esta parte del Sahara.

Juicio marfileño a Francia, en su propia casa

Es la primera vez que Costa de Marfil aterriza en Cannes pero lo hace con la bayoneta de 35mm. preparada. El debut del franco-marfileño Philippe Lacôte con Run para la sección Un cierta mirada, es el resultado del éxito del Atelier du Festival, una iniciativa que se ejecuta durante el festival con el fin de encontrar financiación para proyectos de directores que se encuentran en un estado avanzado de desarrollo. Y el radar de 2012 que seleccionó a Lacôte no se equivocó. Este año, otro africano, el nigeriano Newton Aduaka participará en este “taller” con su proyecto de adaptación de la obra de Helon Habila, Oil on Water.

El primer largometraje de Lacôte, de 42 años, es la primera ficción sobre la crisis político militar que sacudió a Costa de Marfil entre los años 2002 y 2011. La película narra la vida de un adolescente llamado a convertirse en brujo en su pueblo -una especie de curandero tradicional- pero finalmente debe unirse a los «jóvenes patriotas» partidarios de las prácticas violentas del ex presidente Laurent Gbagbo. Run o “Ejecutar” se propone además desempeñar un papel adicional para reactivar el cine de Costa de Marfil, en la actualidad prácticamente sin actividad. Directores vintage reconocidos como Henri Duparc, Gnoan M’Bala, Yeo Kozoloa o Fadika Kramo o han fallecido o llevan inactivos desde hace más de diez años.

De las 80 salas de cine que llegaron a estar activas, actualmente solo 2 están en funcionamiento. Quizás por este motivo el propio Estado marfileño haya subvencionado con un 7% la película, el resto de la financiación proviene de Francia e Israel. En total 1,8 millones de euros invertidos en dar respuesta a cómo se llega a la violencia.

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Fotograma de ‘Run’, película del franco-marfileño Philippe Lacôte.

Seattle y África cada vez más cerca

El festival estadounidense que se celebrará del 15 de mayo al 8 de junio sorprende, un año más, con una sección entera dedicada al cine africano con un total de 10 películas. El programa fue ya un éxito el año pasado ofreciendo algunos de los mejores trabajos de y sobre África que se están realizando en la actualidad.

Y el cartel de este año no es menos excepcional. Os dejamos algunos de los títulos que se proyectarán. Difret (Etiopía, 2014), ganadora del premio del público de Sundance, que cuenta la historia basada en hechos reales de la lucha de una joven contra la tradición de largo recorrido en Etiopía del “matrimonio por secuestro”. Rags and Tatters (Egipto, 2013), llamada “la piedra de toque del post revolucionario cine egipcio” por la revista Variety. Half of a Yellow Sun (Nigeria, 2013) es la adaptación a la gran pantalla por el director Biyi Bandele de la premiada novela de Chimamanda Ngozi Adichie con un reparto estelar encabezado por el nominado al Oscar Chiwetel Ejiofor, 12 años de esclavitud y Thandie Newton. The Rooftops (Argelia 2013), de Merzak Allouache, teje la historia de cinco barrios de Argel en torno a las cinco llamadas diarias a la oración. Finding Fela (EE.UU. 2014), el nuevo documental de Alex Gibney sobre el músico y activista nigeriano Fela Kuti. Y African Metropolis (Kenia, 2013) donde cineastas de todo el continente africano pintan un cuadro vivo de una nueva África urbanizada a través de historias cortas innovadoras que ofrecen las seis principales capitales que se encuentran en rápido crecimiento: Abidján, El Cairo, Dakar, Johanesburgo, Lagos y Nairobi.

Arranca la ventana de cine africano más grande de España

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El Festival de Cine Africano de Córdoba (FCAT) cumple diez años de amor al cine africano en España y esta tarde arranca, hasta el 19 de octubre, una de las ediciones más emotivas debido a los recortes presupuestarios que ha sufrido la organización. Una década de FCAT trascendiendo África y aproximando su heterogeneidad a través del séptimo arte. En este décimo aniversario, el segundo en la ciudad tras ocho años en Tarifa (Cádiz), Córdoba se consolida como la ventana de cine africano más grande que existe en el ámbito hispanohablante con 120 proyecciones de 70 películas, 27 de ellas a competición, junto a otras actividades paralelas.

La principal circunstancia que motivó la creación de este encuentro con el cine africano en el año 2003 fue, por un lado, la llegada continuada de pateras a las costas andaluzas, en concreto, a las gaditanas. La imagen mediática reiterativa era la de una África que se moría y que seguía anclada en la tragedia, el hambre y las guerras. Llegaban con un espejo enorme y biselado de esperanzas. Lo hacían en las embarcaciones típicas que utilizan los pescadores de África occidental pero el reflejo daba tanto pavor que las categorizaciones comenzaron a sacar punta a nuevos términos y a adjetivaciones trasnochadas: sin papeles, ilegales, subsaharianos, pateras o cayucos que se acurrucaban en una población apostada en la arena y que desconocía las heridas del continente madre de todos ellos.

Fotograma de la "La Pirogue" (2012), un film del senegalés Moussa Touré.

Por otro lado, se hacía fuerte la necesidad de educar la mirada hacia estos nuevos vecinos. El suspiro deslabazado que sufrían los habitantes de Cádiz o Málaga a comienzos de la década del 2000 hizo de la impotencia social un brebaje con efectos educativos y divulgativos en el sur de la Vieja Europa. Y la vacuna visual contra los estereotipos que se tienen sobre África se patentó en Tarifa gracias a la mano firme de Mane Cisneros, directora del Festival de Cine Africano de Córdoba.

La suma de estas características, hicieron imprescindible un nuevo marco en el que poder acercar las circunstancias sociales, políticas y económicas de estos inmigrantes. Un nuevo espacio de reflexión y divulgación de esa otra África a través de la cultura y que el FCAT ha pregonado desde su comienzo gracias a la ecuación equipo-voluntarios-público. Una cita obligada con las cinematografías africanas tanto en la Península como en Europa. Una década que merece ser subrayada y tenida en cuenta por la labor de acercar en 35mm. al continente vecino sin frontera alguna.

Un tapiz con lo mejor del continente
Para esta edición que arranca hoy se proyectarán 70 filmes de temática africana y árabe procedentes de 32 países, entre los que destacan la presencia de producciones de Burkina Faso, Camerún, Nigeria o de Sudáfrica, una de las industrias cinematográficas más potentes y prometedoras del continente. Como ya ocurriera en ediciones anteriores, los cinéfilos podrán disfrutar de un nutrido número de películas senegalesas. Ejemplos de ello son filmes como Mille soleils, Tall as the baobab tree (realizada en coproducción con Estados Unidos), la ganadora en la pasada edición del Griot al Mejor Largometraje Documental Tey; o President Dia, del director William M’Baye al que pudimos entrevistar hace un año en Dakar.

Los títulos que se podrán visionar procedentes del Norte de África son los trabajos de jóvenes cineastas de Argelia, Egipto, Marruecos y Túnez muchos de ellos influenciados por las Primaveras Árabes  que han servido como telón de fondo. Además, estarán representados también 23 países más: Alemania, Angola, Arabia Saudita, Brasil, Canadá, Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos, Etiopía, Francia, Gabón, Guinea Conakry, Guinea Ecuatorial, Kenia, Madagascar, Mauritania, Mozambique, Perú, Portugal, Qatar, RD Congo y Trinidad y Tobago.

Trailer de la película Something necessary dirigida por la keniana Judy Kibinge. Una parábola edificante sobre la expiación en contraste con la violencia mortal que siguió a las elecciones de 2007 en Kenia.

Estrenos
La programación fílmica del festival estará distribuida en ocho secciones oficiales, tres de ellas competitivas. En esta ocasión, serán 27 los títulos en las secciones a concurso: “El Sueño Africano” (largometrajes de ficción), “Al Otro Lado del Estrecho” (largometrajes documentales) y “África en Corto” (cortometrajes documentales y de ficción). Todas las películas que participan en las secciones a concurso afrontan su estreno en España en el FCAT Córdoba, excepto Yema (Argelia/Francia, 2012), que como ha ha subrayado la directora Mane Cisneros “por suerte o por desgracia, seguimos sin poder convencer a las distribuidoras españolas de que estas cinematografías pueden tener una salida comercial en nuestro país”.

Además, en las secciones no competitivas podremos ver en “La Caja de Pandora” una selección de películas de temática africana realizadas por cineastas occidentales; “África en Ritmo” reunirá una vez más los mejores títulos sobre danza y música africanas; “Carta Blanca al EDOC” nos acercará una muestra representativa de lo que fue el Festival de Cine Documental de Quito, con películas de temáticas afro-descendientes y “10 Fragmentos de un Discurso Amoroso Africano”, una sección planteada no sólo como un análisis antropológico sobre las prácticas amorosas o las manifestaciones del deseo en África, sino como toda una declaración de intenciones de la organización del FCAT Córdoba.

A estas secciones se suma una serie de sesiones especiales en la programación, entre las que se encuentra la proyección de la afamada La bicicleta verde, primera película realizada por una mujer en Arabia Saudí, Haifaa Al Mansour, que se estrenará en las salas cordobesas durante el festival.

Os dejamos el trailer de una película que rome con los tópicos y se atreve a desmontar el concepto de música africana. Un film sobre el desarrollo del estilo Metal en Angola como respuesta a los años de guerra prolongado que vivió este país. Death metal Angola, dirigido por Jeremy Xido en una coproducción de Estados Unidos y Angola.

El cine como industria
Por quinto año consecutivo, el FCAT Espacio Profesional estará dedicado a promover la cooperación entre los profesionales de los cines de África, España y el resto del mundo. Un año más, la Casa Árabe será el escenario, del 15 al 18 de octubre, del V Foro de Coproducción “África Produce” y una serie de conferencias y mesas redondas; así como los Aperitivos de Cine, encuentros entre cineastas, periodistas y estudiantes, donde se hablará en profundidad de las películas programadas en competición.

Actividades paralelas
FCAT Córdoba no se limita a las salas de proyección, como demuestra su amplio programa de actividades paralelas, entre las que se incluyen cuentacuentos, proyecciones en los distritos, la exposición de fotografía Malagorée: de puerto a puerto,de Javier Hirschfeld, y encuentros con distintas ONGs de la ciudad.

Cabe destacar una de las actividades  más novedosas previstas para esta edición y enfocada a jóvenes profesionales: se trata del “Curso‐taller de Crítica de Cine: Desafíos tradicionales, fatales omisiones y retos renovados de la crítica en el actual panorama interconectado y plurivocal”, que se celebrará en colaboración con el Instituto Andaluz de la Juventud (IAJ) y el Programa ACERCA de Capacitación para el Desarrollo en el Sector Cultural de la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo) y que contará con la dirección del crítico Alfonso Crespo y con las clases magistrales de nuestra editora Beatriz Leal Riesco y el crítico de cine reconocidísimo por sus aportaciones a la literatura sobre las cinematografías africanas, el francés Olivier Barlet, entre otros.

La 10ª edición del FCAT se estrenará esta noche a las 21.00h. en el Teatro Góngora de la localidad cordobesa con la película del director mauritano Abderrahmane Sissako, La vie sur terre (1998).

Artículo publicado en Wiriko

El Chad vuelve a pisar la alfombra roja de Cannes

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Cartel de la película dirigida por Mahamat-Saleh HAROUN, nominada a la Palma de Oro en en el festival de Cannes 2013. Fuente: www.pilifims.fr

La línea geopolítica en la gran pantalla de Cannes parece mantenerse sólida en el duelo entre la factoría norteamericana y la francesa, aderezada con un poco de Europa y una pizca de cines periféricos. Así de rotundo, con excepciones afortunadas para los cines africanos, se ha mostrado el responsable del festival desde 1978, Gilles Jacob, que el pasado miércoles accionaba el susto generalizado al anunciar que la edición de 2015 será su bajada de telón; entonces, cumplirá 37 años al frente del bastión del cine galo. Mientras, para esta 66ª edición (15-26 de mayo) vuelve África al mapa estratégico de los candidatos a alzarse con la preciada Palma de Oro de la sección oficial. Sí. Vuelve el Chad. Sí. Vuelve Mahamat-Saleh-Haroun

“Si dejara de hacer cine, probablemente dejarías de ver al Chad”. Sin protección. A bocajarro y firme lo subrayaba Haroun en The Guardian el febrero pasado, uno de los pocos directores chadianos que realizan largometrajes junto a Issa Serge Coelo quién estrenara su ópera prima Daresalam, en el 2000. Tras el merecido éxito internacional de Un hombre que grita (2010) por el que recibiera el premio del jurado en el festival de Cannes, este año Haroun presenta la película Grigris (2013). Y reza así: Grigris, un joven de 25 años con una pierna inutilizada tiene como sueño ser bailarín. Un desafío. Pero sus anhelos se ven frenados cuando su suegro cae gravemente enfermo y decide cuidarlo teniendo que trabajar en la gasolinera de unos traficantes…

Tres componentes. Grigris muestra elementos que pisan un territorio prohibido en muchos países del África subsahariana: el tabú de la prostitución. Desde Mozambique llegaba ya el año pasado la última película reconocida internacionalmente que caminaba con sutileza por este yelmo, el trabajo de Licínio Azevedo Virgen Margarida (2012) o La ausencia del senegalés Mama Kéïta, premiada en el Fespaco 2009. Así, el chadiano Haroun asume su rol didáctico y comprometido, en palabras de Sembène, y confiesa que una de sus funciones principales con Grigris es la de “romper tabúes sociales con el fin de permitir a la gente discutirlos abiertamente, aceptar los hechos crudos de la vida y desafiarlos”.

Fotograma de Grigris del director Mahamat-Saleh HAROUN. Fuente: www.pilifilms.fr 

El segundo componente es la adopción de algunos códigos del género del thriller sumergiendo al espectador en un mundo codificado con la intención certera de evitar estereotipos sobre el Chad: pobreza, guerras, analfabetismo y conflictos. Por último, el tercer punto o, en este caso, contrapunto, es la introducción de la poesía corporal, de la danza, del movimiento constante que desempolva la oscuridad del futuro del protagonista, Souleymane Démé (Grigris), sobre un escenario.

Según el director, el descubrimiento de Démé se produjo durante el Fespaco de 2011 donde presenció en un espectáculo a un bailarín cuya pierna izquierda estaba paralizada. Era él. A Haroun le impactó. Y ya tenía la historia. La pareja principal en la película se completa con Anaïs Monory, en el papel de Mimi. Dos actores que debutan en la gran pantalla con la compañía de un conocido en las películas de Haroun, el consagrado Youssouf Djaoro, protagonista de Un hombre que grita, en el papel de Adam, y en Daratt (2006), en el papel de Nassara.

Tanto Grigris como Mimi son dos náufragos que llevan la carga de la diferencia en su carne, dos parias que se encuentran en un mismo lugar, dos personajes que expresan su pasión por la vida. Mimi es hija de una relación mixta y Grigris se ve mermado físicamente, por lo que esta relación de amor odio con sus cuerpos (en esencia, tullidos sociales) los conduce a un anhelo de liberación de sus cuerpos y lo encuentran en el reino sombrío de la vida nocturna. Es aquí, en la opacidad de la ciudad, donde se pueden cruzar ciertas cargas sociales y romper las fronteras impuestas.

Imagen del director Mahamat-Saleh HAROUN durante la grabación de Grigris. Fuente: www.pilifilms.fr

Imagen del director Mahamat-Saleh HAROUN durante la grabación de Grigris. Fuente: www.pilifilms.fr

Horoun ha seguido apostando por el éxito de forma y estética musical que le brindara para Un hombre que grita o Daratt la banda sonora del senegalés Wasis Diop, y para Grigris disecciona, de nuevo, conceptos llevados al pentagrama y cuestionados como los prejuicios, la corrupción y el amor. Wasis, que diera el salto a la gran pantalla de la mano de su hermano Djibril Diop Mambéty, con la película Hienas (1992), tiene una trayectoria tanto vital como profesional propia de las grandes figuras del país de la teranga, Senegal, palabra que en wolof significa hospitalidad: estancias en Estados Unidos, Europa (reside en París), Asia o su paso por Jamaica donde fue acogido por Cedella Booker (madre de Bob Marley) y Jimmy Cliff, han marcado el compás de Wasis Diop.

Cannes, por cierto. Hoy se inaugura el festival de Cannes y el 26 de mayo permaneceremos atentos al palmarés con un posible sabor africano. Sea como sea, el Chad tiene nombre propio. Desde que viera la película Alice in the cities (1974), del director Wim Wender, quién inspiraría el primer trabajo del realizador chadiano y, al mismo tiempo el primer largometraje del país, Bye bye Africa (1999), la cosmovisión de Mahamat-Saleh-Haroun comporta toda la importancia necesaria al ser una de las escasas ventanas culturales que llegan a Europa sobre este país de fronteras indefinidas entre el desierto, el Sahel y la sabana. Precisamente tras los premios alcanzados con Un hombre que grita, el presidente del Chad, Idriss Deby Itno, decidió invertir en educación a través del séptimo arte financiando 1,5 millones euros para la reapertura de la única sala en Yamena, la capital: el cine Normandía.

Publicado en Wiriko