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Tierra, agua y digital: la revolución del FESPACO

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¿Dónde has dicho que queda exactamente esa ciudad de nombre imprescindible para un trabalenguas castizo? ¿Comida de tierra, de oasis secos, de turbantes color añil? ¿Pero es que allí hacen cine? Todas tus preguntas se resumen en Uagadugú. ¿Uagaduqué? Que sí. Tú, sigue leyendo. Es la capital de Burkina Faso y por agregaduría del cine africano desde el año 1969. Allí se celebra cada dos años el Festival panafricano de cine y televisión, más conocido como FESPACO, que reúne a directores, actores, promotores, distribuidores y amantes del séptimo arte para presenciar la cita más importante de estas características que tiene lugar en África y para desestereotipar todo cuanto tiene que ver con las culturas africanas. Pasen y vean.

Aunque quizás el año 1969 quede subrayado por la llegada del hombre a la luna, por el festival hippie de Woodstock aderezado con sicodelia, mucho love y cannabis, o por la conexión Madrid-París en 13 horas con el TALGO, sea como sea, ya se saben las fechas para la 24 edición del FESPACO 2015: del 27 de febrero al 8 de marzo. Y las novedades que cambiarán por completo el panorama. ¿Nuevos tiempos para los cines africanos?

Al finalizar la 23ª edición en febrero de 2013 y con la todavía resaca de los premios de la academia norteamericana (Los Oscars), el propio delegado del FESPACO, Michel Ouedraogo, anunciaba que la competición por el premio Etalon de Yennengase abriría a películas digitales y que ya no estaría limitado a trabajos rodados en 35mm. “Debemos adaptarnos a las tecnologías de nuestro tiempo de las que se han apropiado un gran número de cineastas africanos”, explicaba.Pero además, para la próxima edición en 2015 se introducirá la opción de que películas de la diáspora africana puedan competir por el preciado premio.

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La apertura del prestigioso galardón africano a trabajos realizados con cámaras digitales se esperaba desde hacía varios años. Una realidad, más que una necesidad. Los costes de producción y posproducción se han abaratado con la posibilidad de establecer pequeños laboratorios “caseros” que otorgan unos resultados cinematográficos de primer orden. Además, la influencia de las antiguas metrópolis en el control del proceso de montaje era prácticamente absoluto, por lo que desde hace una década aproximadamente, la posibilidad de hacer cine se ha democratizado. Y ejemplos son la reconocida industria nigeriana (Nollywood), la ugandesa (Ugawood) o la que se está estableciendo en la costa este africana (Swahiliwood).

Pero las salas de cines en África están, cuando no vacías, en proceso de demolición o sucumbidas a los súper poderes del negocio infalible de palomitas-refresco-película de acción/comedia realizada en Hollywood. Porque sí. El proceso de globalización cultural es una realidad y el control de unos pocos sobre el tridente producción-distribución-exhibición ha traspasado unas fronteras porosas como son las de las audiencias y los gustos. La simultaneidad de las masas asusta. Aturde. Así que el FESPACO del próximo año hará gala del eslogan capitalista de renovarse o morir. O sucumbir que es parecido. Siempre quedará el cine de autor de los padres de las cinematografías africanas o de los directores que son agasajados en Cannes, la Berlinale o Sundance. ¿Pero qué ocurre con el público de casa?

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Uno de los incentivos para participar en la 24ª edición del FESPACO será el incremento de la cuantía por ganar el Etalon de Yennenga que ha pasado de 10 millones a 20 millones de CFA (unos 30.400€). “Un reconocimiento que no es generosidad.Se trata principalmente del apoyo otorgado por el Gobierno de Burkina Faso al trabajo de los diseñadores africanos participantes en FESPACO”, explica en la web oficial del festival Ouedraogo.

Más apoyo a los realizadores locales, más políticas de protección a las películas nacionales para poder ser proyectadas a sus audiencias locales, más inversión en escuelas de formación. Temáticas que continúan en el candelero de los profesionales africanos que se dedican a la industria cinematográfica. Un sector que mueve mucho dinero además de crear puestos de trabajo. Quizás, la decisión del digital en el FESPACO 2015 haga abrir los ojos a otros gobiernos del continente.

*Artículo publicado en colaboración con el blog VOCES

 

Cumpleaños de la televisión china en África

Tras pasar el control en las oficinas centrales de la televisión china en Nairobi (Kenia), el ascensor se detiene en la planta tercera. Un logotipo ocupa la pared con las siglas CCTV-Africa y el guarda de seguridad nos abre la puerta tras una sonrisa y un amable “karibu” (que en kisuajili, significa bienvenido). Estamos en la recepción, decorada con una mezla de arte asiático y masai que convierte la espera en más acogedora. Sobre la mesa, con algunos días de retraso, los dos diarios de más tirada en el país: Daily Nation y The Standard. En la pared, cuatro pantallas de plasma recogen segundo a segundo la actualidad: dos canales chinos, uno con AlJazeera y otro con la BBC. Minutos después aparece nuestro anfitrión, Ondeko Aura, un keniano con una larga trayectoria en medios nacionales e internacionales, como Radio France International (RFI), y ahora, responsable de planificar el contenido de CCTV-Africa.


El edificio, de color ocre, se encuentra ubicado en el barrio residencial de Kilimani a escasos quince minutos de los rascacielos que pueblan el centro de la ciudad. Una zona tranquila aderezada con nombres sugerentes de establecimientos que algún comerciante avispado usa para intentar atraer la atención: “Comida rápida Mao”. El pasado 11 de enero se cumplían dos años de emisiones en CCTV-Africa, un canal que desde su lanzamiento oficial ha preocupado a los principales medios occidentales. De hecho, la propia BBC, como política de defensa, inició un programa especial en verano de 2012 titulado BBC Focus on Africa.

Voces críticas que en la mayoría de los casos engordan las cifras, los resultados y los objetivos del politburó chino. “Estos dos años han pasado muy rápido. Pero nos hemos sabido posicionar pese a las reacciones pesimistas internacionales. En Occidente sólo informan sobre los problemas de la pobreza y las epidemias, convirtiendo a África en una víctima de la cobertura sesgada durante décadas”, explica Aura. “Sin embargo, CCTV-Africa cubre especialmente aspectos positivos. Precisamente, tenemos previsto lanzar dos nuevos programas para el 2014: uno de deportes y otro enfocado al sector empresarial”.


Otra visión del continente… Pero, ¿qué es lo que os diferencia del resto? Aura sonríe y explica que es la única estación internacional del continente dedicada exclusivamente y con un contenido puramente africano. «Ahora más que nunca, África recibe una cobertura de sus noticias mejorada”. Sin embargo, nuestro anfitrión parecía olvidar la presencia de los cinco medios internacionales de referencia que cubren el panorama africano mediático también desde Nairobi: BBC, Voice Of America (VOA), Radio France International (RFI), AlJazeera y Deutsche Welle (DW). La pregunta le incomodó en exceso provocando que se removiera en el sofá de piel. Silencio corto y titular certero al tiempo que elegante: “¿Los otros? ¡No tienen un contenido 100% dedicado a África! Sólo programas salteados con referencias al continente”.

Como afirma Deborah Brautigam, especialista en las relaciones sinoafricanas, el sorprendente aumento de la visibilidad actual del gigante asiático en el continente debería ser analizado en otro contexto porque China nunca ha abandonado África: «Nosotros simplemente hemos dejado de mirar”. Así, la presencia de China en el panorama comunicativo africano tampoco es nueva, sólo que actualmente el grado de implicación es mayor y con un alcance transfronterizo. Por ejemplo, en 1958, China abrió una oficina de la agencia de noticias Xinhua en El Cairo (Egipto) y, en 1967, Radio Pekín transmitía 21 horas semanales en inglés para la región de África del Este con transmisiones que se producían todos los días entre las seis y las nueve de la noche.

Pero el gran cambio llegó más tarde. En 2006 tuvieron lugar acontecimientos importantes en el panorama mediático keniano por parte de China: el lanzamiento de la emisora China Radio Internacional (CRI); el préstamo de 150.000 dólares para el equipamiento de la televisión CCTV-Africa; los intercambios profesionales entre periodistas que comenzaron de forma paralela al anuncio realizado en el marco del III Foro de Cooperación China África (FOCAC); y la mudanza de la oficina general de la agencia de noticias Xinhua de París a la capital keniana. De esta forma, se reconocía a Nairobi como un eje central de la política multimedia china en África.


Mientras, la conversación con Aura se detiene un instante. El sonido de la franja horaria en las televisiones de la recepción alertan el sexto sentido del keniano. Deformación periodística. Son las 17.00 y las cuatro pantallas reflejan una fotografía aparentemente heterogénea al comenzar los telediarios. “¿Te das cuenta qué noticias son importantes para el resto de canales que informan sobre África? Guerras. Evidentemente, nosotros también las cubrimos pero no abrimos sistemáticamente los informativos con ellas. Además, por nuestro horario de emisión, el público que tenemos es mayoritariamente africano y pretendemos dar otra perspectiva”, explica convencido sin quitarle el ojo al canal de Aljazeera.

Debido a la programación reducida de CCTV-Africa con ocho horas semanales de información (una hora diaria de noticias en Africa Live, un programa de 30 minutos a la semana con reportajes de sociedad y cultura en Faces to Africa, más los 30 minutos de debate informativo a la semana en Talk to Africa) no se puede afirmar que el canal chino represente un volumen demasiado importante si se tiene en cuenta que el sector de los medios en Kenia está experimentando un crecimiento vertiginoso tanto de medios nacionales como internacionales.

Es decir, que las informaciones alarmistas sobre esta cadena deberían contextualizarse para una mejor comprensión de las relaciones sinoafricanas y, al mismo tiempo, matizar afirmaciones como las de Ondeko Aura al subrayar que tienen el canal con más noticias sobre África. En un cómputo global puede ser, pero ¿quién tiene acceso a esta programación? Según el estudio The media we want: the Kenya media vulnerabilities study (2010), los hábitos de consumo de la población keniana en 2008 eran los siguientes: 90% escuchaba la radio diariamente, un 39% veía la televisión y un 23% leía el periódico.

Antes de concluir el encuentro, el tour por la televisión china continua en la quinta planta donde se confirma la información de que más del 60% de la plantilla es de origen africano. Todo bulle, la sala de continuidad permanece a la espera y los técnicos retocan la iluminación en un plató con última tecnología. Y finalmente, la sala de reuniones: “Aquí mantenemos contacto directo con la sede central en China. Tenemos dos reuniones diarias: una, por la mañana, y otra, por la tarde”. Esto deja entrever que Pekín aún tiene algo que decir sobre los contenidos de CCTV-Africa. Aunque de momento, continúa siendo un canal con independencia de los flujos de noticias convencionales e inmediatos debido, precisamente, a la todavía reducida programación semanal.

Cine made in Africa en tu bolsillo ¿nuevo modelo?

Todo comenzó en 2011 cuando el equipo de Fans Connect Limited con sede en Lagos (Nigeria) ganaron con su Afrinolly la categoría a la mejor aplicación de entretenimiento en el concurso Google Android Developer Challenge. El premio eran 25.000$ (algo más de 18.000€) y el objetivo, con toda la miga, era hacer de su lema una realidad: “Creado por africanos para ser visto en todo el mundo”. Y lo han conseguido convirtiendo esta App en la aplicación de entretenimiento diseñada y desarrollada en África más descargada del continente con más de 3 millones de usuarios. Sí. Afrinolly permite ver películas de Nollywood, largometrajes del resto de África, cortometrajes, trailers, videos musicales así como las noticias más recientes sobre el ámbito cultural. ¿Lo mejor? Que lo llevas en tu bolsillo.

Por si no fuera poco, estos nigerianos apoyados por la sudafricana MTN, Blackberry, Irepresent International Documentary Film Festival y el Instituto Goethe crearon el año pasado el primer concurso para todos los africanos (también pensado para los de la diáspora) que quisieran enviar un corto de ficción o documental de no más de 15 minutos. Éste era el único requisito indispensable además de que todas las películas que no fueran en inglés tuvieran subtítulos en esta lengua. Y ayer, 23 de enero, se conocían los ganadores de la segunda edición en la que se han presentado más de 400 trabajos. Al igual que ocurrió con la primera edición, los ganadores en ambas categorías del tercer premio serán premiados con 5.000 dólares, los que han quedado en segundo lugar se llevarán 10.000 dólares, mientras que los ganadores del primer premio recibirán 25.000 dólares.

Y ahora a los detalles de este concurso pionero: el Afrinolly short film competition. En la categoría de ficción el namibio Florian Schott se ha alzado con el máximo premio con un guión a caballo entre la acción y la comedia en su Everything Happens for a Reason (2013). El segundo puesto ha sido para el nigeriano Daniel Etim con su Crimson – Your Cup of Tea (2013). Sin duda, un proyecto interesantísimo el de Crimson que bajo el formato de web serie de suspense se ha inspirado en la necesidad de arrojar luz sobre algunos de los días más oscuros de la historia de Nigeria, y de la necesidad de celebrar la libertad de información y de fortalecer el periodismo de investigación. Your Cup of Tea es el segundo capítulo disponible en Youtube a la espera de la tercera y última entrega. El tercer premio en la categoría de ficicón ha sido para la también web serie nigeriana 10:10 (2013), de calidad bastante cuestionable aunque con algunos guiños interesantes al género thriller.

Primer premio corto ficción > Namibia

En la categoría documental, el primer premio ha sido para Creative Minds (2013) del nigeriano afincado en Ucrania Victor Okoye. Una película interesante con la reflexión impuesta que otorga la diáspora sobre unos jóvenes nigerianos que intentan buscarse su futuro. El segundo premio ha sido para Awele’s Diary (2013) de la nigeriana Ronke Ogunmakin. un trabajo interesante y conmovedorque se centra en la historia de una joven con anemia. El tercer premio, en la línea de cuestionar conceptos como el de la belleza, ha sido para la keniana Ng’endo Mukii y su Yelow Fever (2012) que recientemente entrevistamos en Wiriko.

Primer premio corto documental > Nigeria

Con la máxima de los padres nigerianos de Afrinolly de “cada año apostar por un peldaño más”, para esta segunda edición del concurso han conseguido asociarse con la plataforma keniana Buni TV para ayudar a promover a los cineastas ganadores en el África del Este. Entre otros entresijos esta alianza refuerza un fuerte compromiso de apoyar a los nuevos talentos cinematográficos del continente y de la diáspora; una oportunidad para posicionarse con ventaja en la posibilidad de mostrar el trabajo de directores africanos fuera de las plataformas occidentales. Lo que está claro es que Afrinolly permanece a la vanguardia de la tecnología y la maximización de opciones móviles para la visualización y distribución de entretenimiento generado por África.

Redefinir los suburbios de Kenia a través del cine digital

Grupo de estudiantes de la Escuela de Cine de Kibera

Grupo de estudiantes de Kibera Film School, la Escuela de Cine en el barrio marginal de Kibera en Nairobi, Kenia.

 

La reapropiación de un sustantivo es cargar de valentía la disciplina historiográfica, es quedarse huérfano de voz y aceptar una nueva concepción de uno mismo. La palabra slum (del inglés, barrio marginal o pobre) marca las lindes de un vocabulario tatuado a fuego que se instauró durante el periodo colonial en el África británica y que perdura todavía hoy. Sin embargo, la resistencia y perseverancia de distintas organizaciones en la capital de Kenia, como la Hot Sun Foundation, Slum-TV o The Invisible Cities, siguen formando a decenas de jóvenes en los slums de Kibera, Mathare y Korogocho proporcionándoles la oportunidad de desarrollar su potencial y, a través de sus imágenes, desafiar la mirada descafeinada y aceptada de cómo es la vida en estos barrios pobres; es decir, contar la historia a contrapelo, como inisistía Walter Benjamin.

A pesar del panorama gris que acostumbramos percibir de estos barrios, “el cine africano nunca morirá, eso es seguro”, como ha puntualizado en ocasiones el director de cine mauritano Abderrahmane Sissako. Prueba de ello es que en Nairobi, el crecimiento del cine digital, como en otros tantos países africanos, está originando una nueva ola de iniciativas culturales enfocadas a promover las creaciones artísticas en zonas marginadas -léase abandonadas-. El acontecimiento de colocar cámaras de vídeo al servicio de los vecinos de estos slums ayuda a construir un nuevo sentido de identidad y a desmitificar la imagen encorsetada por parte de los medios de comunicación y del propio Gobierno. En definitiva, reinventar. Reimaginar.

Clase de edición de cortometrajes.

Clase de edición de cortometrajes.

Uno de estos slums es Kibera, que alberga casi a un millón de personas que forman parte de uno de las mayores suburbios de África y uno de los más grandes del mundo. Allí se encuentra la Kibera Film School (Escuela de Cine de Kibera) fundada por el estadounidense Nathan Collett, un cineasta inquieto que llegó a Nairobi en el 2006 para investigar sobre la narración africana. De esta experiencia y en colaboración con la población local, hizo un cortometraje titulado Kid Kibera (Chico de Kibera) el cual fue reconocido por varios premios internacionales. Posteriormente Collett puso en marcha junto a su hermana Pamela una organización no lucrativa, la Hot Sun Foundation, que iniciaría este proyecto en el 2009. El objetivo era meridianamente claro: proporcionar a las personas locales la oportunidad de contar sus historias a través del cine y adquirir las habilidades necesarias para trabajar en las industrias locales de cine y televisión. Contra todo pronóstico, este sábado 2 de febrero, la cantera de cineastas de Kibera celebrará la fiesta de graduación de la que será su cuarta promoción de alumnos.

Como reflejo del auge de esta producción digital, surgió en 2011 un festival dedicado a las imágenes producidas en estas zonas marginadas de la capital, el Slum Film Festival (SFF), una idea original de Federico Olivieri [2], quien hasta hace poco ocupaba el cargo de agregado cultural en la Embajada de España en Kenia. El agosto pasado se cumplía la segunda edición de este festival en el que las plataformas Hot Sun Films y TV-Slum se unían para reforzar la iniciativa. Durante una semana, las áreas de Kibera y Mathare se convirtieron en grandes cines al aire libre en los que más de una treintena de cortometrajes, procedentes de los asentamientos de chabolas de Nairobi, así como de Uganda y Tanzania, fueron proyectados para el beneficio de estas comunidades. El cine digital se abre camino con fuerza y con nuevas narrativas adaptadas a los contextos sociales; en este caso a los slums.

Sesenta años después de la emancipación de Kenia de la metrópolis británica, queda lejos el impulso tímido, pero confiado, que el Estado brindó a la industria cinematográfica organizando, en el seno del Ministerio de Información, la Film Production Unit y, al mismo tiempo, creando la Voice of Kenia que dependía de la radio televisión pública. Estos dos organismos trataron de fortalecer las estructuras heredadas de la colonización pero la falta de interés político y la escasez de financiación acabaron por reducir prácticamente al mínimo el cine keniata hasta la década de los 2000. Directoras como Hawa Essuman [1], que alcanzó el reconocimiento por su película Soul Boy en el Festival Internacional de Cine de Róterdam (2009), o el joven ex asistente de dirección David Tosh Gitonga, con su Nairobi Half Lifeson un claro exponente de la nueva corriente de cineastas jóvenes en Kenia.

Publicado en Wiriko

 

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=460jlomT_Zw]


[1] Esta cineasta keniana, nacida en Ghana, recibía, el octubre pasado, en el marco del Festival de Cine Africano de Córdoba un fondo de 25.000 euros por su proyecto Djin (El viento del destino). Hawa fue premiada también en el 2012, en el Festival Internacional de Cine de Durban, por su guión Logs of War (Bosques de Guerra), trabajo que fue también seleccionado en el Festival Internacional de Documentales de Ámsterdam.

[2] Sobre el cine digital en Kenia, y en concreto, sobre el festival Slum Film Festival, Federico Olivieri tiene un interesante y recomendadísimo artículo titulado: «Digital cinema and urban identities in Nairobi: the Slum Film Festival«.