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La brecha del genocidio: una década del festival de cine de Ruanda

Fotograma de la película 'Kinyarwanda' dirijida por Alrick Brown.

Fotograma de la película ‘Kinyarwanda’ dirijida por Alrick Brown.

Con un sobrecogedor silencio se recuerda en muchas partes de Ruanda el final del desgarro de vida que asoló al país en 1994. Entonces se recriminaba la no acción de una comunidad internacional que debatía sobre el propio concepto de unidad para frenar la ola de odio y que se terminó ahogando antes de llegar a la praxis. 800.000 almas perecieron. Pero, una vez más, hubo que mirar al sur para aprender, o mejor, para recordar. Más allá del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, que tiene su base en Arusha (Tanzania), las cortes populares distribuidas en los pueblos han logrado progresivamente pronunciarse sobre un millón y medio de casos: juzgar al prójimo y perdonar… Así, esta lección de humanidad y solidaridad (léase memoria histórica), a veces impuesta, cumplía 20 años hace unas semanas.

Hoy, Ruanda tiene 11 millones de habitantes, con un índice de pobreza que ha bajado un 25% y con objetivo a largo plazo de convertirse en 2020 en un país de ingresos medios pasando de una economía esencialmente agrícola a una de servicios. También tiene sombras. Sí. Pero ha conseguido que su industria cinematográfica o Hillywood y, en especial el Festival de Cine de Ruanda (RFF) que se está celebrando en estos días (12-18 de julio), no solo se haya consolidado como el más importante evento cultural del país, sino también como uno de los más prestigiosos festivales de África. La tradición continúa este año con la décima edición de RFF formado por un equipo de 15 personas. Siete días donde un total de 62 películas (23 de ficción, 13 documentales y 26 cortometrajes) deleitarán a los ruandeses. Con estas palabras lo describe el director ruandés Eric Kabera: “El desarrollo del Festival de Cine de Ruanda y la industria del cine está creciendo a un ritmo muy rápido. Nuestro décimo aniversario marca una década de este desarrollo”.

logo_Rwanda_FilmFest_RFFKabera asegura que los jóvenes son el futuro: “Nuestro festival de cine Hillywood ha impactado a muchos de nuestros jóvenes cineastas locales y a la comunidad por tener la confianza de la capacidad de compartir la historia de Ruanda a nivel local como internacional. Con ello, Ruanda está ahora definiéndose a sí misma, a su propia identidad, su historia y su perspectiva de futuro. Y el cine ha jugado un papel importante en todo esto”, explica el director en una entrevista a Wiriko. En este sentido, por el premio Silverback de este año competirán seis cortometrajes nacionales que serán seleccionados por Guido Huysman (director del Afrika Filmfestival), Vanessa dos Santos y Gatete Thierry: Akaliza Keza, Crossing Lines, Impano Izira, The Invincible, Kanyambo y Mageraere.

El lema de este año es “Reflexión” coincidiendo con festividades redondas como el 20 aniversario de la conmemoración del genocidio o los 10 años del nacimiento de este festival, motivo por el cual, las películas seleccionadas para este año representan una variedad de estilos cinematográficos y contextos culturales enmarcados en tres secciones. La primera de ellas es la “Retrospectiva sobre Ruanda”, una reflexión sobre cómo el pasado continúa afectándonos hoy en día. La segunda sección de la programación es “Reflexión sobre las Culturas del Mundo”, en la que queda de manifiesto las alianzas que el festival ha establecido con otros países. De hecho, el país invitado de este año es China, una expresión cultural que cierra la cuadratura del círculo con los acuerdos estratégicos que ha firmado en los últimos años Ruanda con el gigante asiático. En este sentido, cobra relevancia el espacio a la última película del realizador Wong Karwai, El Gran Maestro (2013), que abrió la edición de 2013 de la Berlinale. La última de las secciones se titula “Reflexión sobre los jóvenes en movimiento”.

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Fotograma de la película china (país invitado del RFF) «American Dreams in China», dirigida por Peter Chan.

Pero quizás uno de los platos fuertes del festival sea el cine itinerante por las colinas ruandesas. La sección en su mayoría cuenta con talentos locales: el 90 por ciento de todas las películas que se exhiben se hacen en la lengua kinyarwanda, lo que permite llegar a los ruandeses en todas partes y con la garantía de el mensaje es claro. Según afirman los propios organizadores “Cada día de Hillywood es artística y moralmente gratificante. La mayoría de los que disfrutan de nuestras proyecciones al aire libre nunca han visto una película hecha en kinyarwanda por cineastas y actores locales de Ruanda”. Como sentencia Kabera: “El cine es una herramienta muy fuerte de desarrollo y también de mecanismo de consolidación de la paz, para Ruanda y esto es tan importante como cualquier otro elemento de nuestro desarrollo humano”.

La película de apertura del festival fue la dirigida por el ruandés y reconocido cineasta Eric Kabera, Intore (2014). Un trabajo que narra la historia del genocidio de 1994 contra los tutsis y la recuperación lenta que sufrió el país. A través de la música del país, la danza y entrevistas sinceras, Kabera teje una narración de un triunfo notable. La película incluye entrevistas con los mejores bailarines y músicos de Ruanda, incluyendo al cantante Cornelius Nyungura, conocido por su nombre artístico Corneille, que no ha regresado al país desde el genocidio. Para este viernes 18, la película que cerrará esta décima edición del RFF será Mandela: Long Walk to Freedom (2013), dirigida por Justin Chadwick. La película cuenta con el papel de Idris Elba (12 años de esclavitud, Half of a yellow sun) como Mandela. La particularidad es que coincidirá con la fecha del aniversario del recién desaparecido líder sudafricano.

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Herramientas para el éxito de directores de Nollywood

Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko

Nadia Denton, especialista en el desarrollo de audiencias. Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko

“La parafernalia de hoteles y ruedas de prensa para medios que son afines, si pagas publicidad, no es necesaria. Por eso tenemos bajos presupuestos en Nollywood”. Rotundo y sin apartar la vista de los diferentes responsables de las plataformas de vídeo bajo demanda, respondía el director y escritor nigeriano Mahmood Ali-Balogun. La jornada de profesionales de la segunda Nollywood Week prometía por la variedad de propuestas que traían los organizadores a pesar del retraso de casi una hora y media. Hoy el centro de París amanecía colapsado por la ceremonia de conmemoración de los 70 años del desembarco de Normandía con visita de Putin y Obama, entre otros, incluída. Así que el desayuno con sabor africano amenizado por las delicatesen del resaturante African Kitchen se eternizaba en la cafetería del cine Arlequín con apuntes de historia.

Este año el foco se ha centrado en tres diferentes áreas: producción, distribución y financiación en la era digital. Y el hielo lo rompía Nadia Denton, especialista en el desarrollo de las diferentes audiencias, desgranando el contenido de su próximo libro que verá la luz después del verano y que se titulará algo así como “Guía de éxito para directores nigerianos”. La autora también de The black british filmmaker’s guide to success: finance, market and distribute your work, reconocía que “la fórmula del cine de autor muy al gusto de los festivales y los cinéfilos, no termina de encajar en la cultura nigeriana por lo que el modelo de Nollywood debe ser otro”. Más en la línea hollywodiense, se entiende…

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Imagen durante las jornadas profesionales. Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko

Sin embargo, el esencialismo cultural tiene barreras que la propia creatividad desborda cada día. Todo esto sumado a un esquema de guión apuntalado bajo el símbolo del dólar que no deja de adulterar la capacidad de los públicos. Por eso Godard sonrojaba a las escuelas de guión al plantear una narrativa que interpelara al espectador sin tregua para la adivinanza. El senegalés Mambéty ya lo hizo también al amagar en alguna esquina de Dakar el consabido esquema presentación-nudo-desenlace…

La compañía Angénieux presentó su nueva lente híper-luminosa, híper-ligera e híper adaptable a cualquier dispositivo de vídeo y foto. Las empresas que trabajan en la espiral de crear nuevas herramientas para los que hacen cine saben que lo digital es la solución a los quebraderos de bolsillo de los productores. Pero claro, la lente es también híper-cara y no apta para todos los públicos. El precio de salida, según los requisitos del comprador, comienza en 18.000€, prácticamente el presupuesto de una película realizada en Nollywood.

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Imagen durante las jornadas profesionales. Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko

Otra de las novedades que se han presentado hoy ha sido Melusyn: una nueva plataforma para compartir y sincronizar los equipos de producción para optimizar un buen plan de rodaje. Pero el pilar del encuentro llegaría a continuación. Se hablaba de dinero bajo el modelo del low-cost, de cómo canalizar sinergias en el sector audivisual herido tras la crisis económica y sistémica mundial, y de los desafíos en el sistema de Nollywood.

La crispación y el buenentendimiento del respetable prendió cuando alguien del público preguntó: ¿Y qué pasa con los derechos de los directores? Hoy era el día para el banquillo de unos y el púlpito de otros. La distribución de los trabajos realizados por directores africanos ha variado en la forma: antes todo el proceso de edición, posproducción, distribución y exhibición se centralizaba en las antiguas metrópolis (también en EE.UU. y Canadá), y ahora el proceso queda en casa. La localización ha cambiado pero el capital circula en manos de unos pocos; ahora con otro color de piel. Por eso que de cierta forma se le recriminaba a iROKO y a la directora de la plataforma de vídeo bajo demanda Nollywoodtv.fr, presente en la sala, que estuvieran teniendo tanto éxito pero que éste no fuera equitativo con los creadores.

De hecho, esta plataforma además de consolidarse como espacio de encuentro virtual para la diáspora nigeriana de Francia se afianza también en Costa de Marfil y Camerún. Los márgenes de beneficio son meridianamente claros e invitan a la reflexión: en el caso del contrato con la plataforma Nollywoodtv.fr los directores ceden todos los derechos de las películas durante 5 años por unos 10.000€. Y el apunte inteligente de Enrico Chiesa, responsable del portal Africafilms.tv, matizaba: los contratos son explícitos y no hay duda para la queja. Aunque las condiciones, evidentemente, podrían ser otras.