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Cumpleaños de la televisión china en África

Tras pasar el control en las oficinas centrales de la televisión china en Nairobi (Kenia), el ascensor se detiene en la planta tercera. Un logotipo ocupa la pared con las siglas CCTV-Africa y el guarda de seguridad nos abre la puerta tras una sonrisa y un amable “karibu” (que en kisuajili, significa bienvenido). Estamos en la recepción, decorada con una mezla de arte asiático y masai que convierte la espera en más acogedora. Sobre la mesa, con algunos días de retraso, los dos diarios de más tirada en el país: Daily Nation y The Standard. En la pared, cuatro pantallas de plasma recogen segundo a segundo la actualidad: dos canales chinos, uno con AlJazeera y otro con la BBC. Minutos después aparece nuestro anfitrión, Ondeko Aura, un keniano con una larga trayectoria en medios nacionales e internacionales, como Radio France International (RFI), y ahora, responsable de planificar el contenido de CCTV-Africa.


El edificio, de color ocre, se encuentra ubicado en el barrio residencial de Kilimani a escasos quince minutos de los rascacielos que pueblan el centro de la ciudad. Una zona tranquila aderezada con nombres sugerentes de establecimientos que algún comerciante avispado usa para intentar atraer la atención: “Comida rápida Mao”. El pasado 11 de enero se cumplían dos años de emisiones en CCTV-Africa, un canal que desde su lanzamiento oficial ha preocupado a los principales medios occidentales. De hecho, la propia BBC, como política de defensa, inició un programa especial en verano de 2012 titulado BBC Focus on Africa.

Voces críticas que en la mayoría de los casos engordan las cifras, los resultados y los objetivos del politburó chino. “Estos dos años han pasado muy rápido. Pero nos hemos sabido posicionar pese a las reacciones pesimistas internacionales. En Occidente sólo informan sobre los problemas de la pobreza y las epidemias, convirtiendo a África en una víctima de la cobertura sesgada durante décadas”, explica Aura. “Sin embargo, CCTV-Africa cubre especialmente aspectos positivos. Precisamente, tenemos previsto lanzar dos nuevos programas para el 2014: uno de deportes y otro enfocado al sector empresarial”.


Otra visión del continente… Pero, ¿qué es lo que os diferencia del resto? Aura sonríe y explica que es la única estación internacional del continente dedicada exclusivamente y con un contenido puramente africano. «Ahora más que nunca, África recibe una cobertura de sus noticias mejorada”. Sin embargo, nuestro anfitrión parecía olvidar la presencia de los cinco medios internacionales de referencia que cubren el panorama africano mediático también desde Nairobi: BBC, Voice Of America (VOA), Radio France International (RFI), AlJazeera y Deutsche Welle (DW). La pregunta le incomodó en exceso provocando que se removiera en el sofá de piel. Silencio corto y titular certero al tiempo que elegante: “¿Los otros? ¡No tienen un contenido 100% dedicado a África! Sólo programas salteados con referencias al continente”.

Como afirma Deborah Brautigam, especialista en las relaciones sinoafricanas, el sorprendente aumento de la visibilidad actual del gigante asiático en el continente debería ser analizado en otro contexto porque China nunca ha abandonado África: «Nosotros simplemente hemos dejado de mirar”. Así, la presencia de China en el panorama comunicativo africano tampoco es nueva, sólo que actualmente el grado de implicación es mayor y con un alcance transfronterizo. Por ejemplo, en 1958, China abrió una oficina de la agencia de noticias Xinhua en El Cairo (Egipto) y, en 1967, Radio Pekín transmitía 21 horas semanales en inglés para la región de África del Este con transmisiones que se producían todos los días entre las seis y las nueve de la noche.

Pero el gran cambio llegó más tarde. En 2006 tuvieron lugar acontecimientos importantes en el panorama mediático keniano por parte de China: el lanzamiento de la emisora China Radio Internacional (CRI); el préstamo de 150.000 dólares para el equipamiento de la televisión CCTV-Africa; los intercambios profesionales entre periodistas que comenzaron de forma paralela al anuncio realizado en el marco del III Foro de Cooperación China África (FOCAC); y la mudanza de la oficina general de la agencia de noticias Xinhua de París a la capital keniana. De esta forma, se reconocía a Nairobi como un eje central de la política multimedia china en África.


Mientras, la conversación con Aura se detiene un instante. El sonido de la franja horaria en las televisiones de la recepción alertan el sexto sentido del keniano. Deformación periodística. Son las 17.00 y las cuatro pantallas reflejan una fotografía aparentemente heterogénea al comenzar los telediarios. “¿Te das cuenta qué noticias son importantes para el resto de canales que informan sobre África? Guerras. Evidentemente, nosotros también las cubrimos pero no abrimos sistemáticamente los informativos con ellas. Además, por nuestro horario de emisión, el público que tenemos es mayoritariamente africano y pretendemos dar otra perspectiva”, explica convencido sin quitarle el ojo al canal de Aljazeera.

Debido a la programación reducida de CCTV-Africa con ocho horas semanales de información (una hora diaria de noticias en Africa Live, un programa de 30 minutos a la semana con reportajes de sociedad y cultura en Faces to Africa, más los 30 minutos de debate informativo a la semana en Talk to Africa) no se puede afirmar que el canal chino represente un volumen demasiado importante si se tiene en cuenta que el sector de los medios en Kenia está experimentando un crecimiento vertiginoso tanto de medios nacionales como internacionales.

Es decir, que las informaciones alarmistas sobre esta cadena deberían contextualizarse para una mejor comprensión de las relaciones sinoafricanas y, al mismo tiempo, matizar afirmaciones como las de Ondeko Aura al subrayar que tienen el canal con más noticias sobre África. En un cómputo global puede ser, pero ¿quién tiene acceso a esta programación? Según el estudio The media we want: the Kenya media vulnerabilities study (2010), los hábitos de consumo de la población keniana en 2008 eran los siguientes: 90% escuchaba la radio diariamente, un 39% veía la televisión y un 23% leía el periódico.

Antes de concluir el encuentro, el tour por la televisión china continua en la quinta planta donde se confirma la información de que más del 60% de la plantilla es de origen africano. Todo bulle, la sala de continuidad permanece a la espera y los técnicos retocan la iluminación en un plató con última tecnología. Y finalmente, la sala de reuniones: “Aquí mantenemos contacto directo con la sede central en China. Tenemos dos reuniones diarias: una, por la mañana, y otra, por la tarde”. Esto deja entrever que Pekín aún tiene algo que decir sobre los contenidos de CCTV-Africa. Aunque de momento, continúa siendo un canal con independencia de los flujos de noticias convencionales e inmediatos debido, precisamente, a la todavía reducida programación semanal.

Una progresión natural: el crecimiento chino en el sector audiovisual africano

Plató de Noticias de Africa presentado por Beatrice Marshall

Imagen del plató de ‘Noticias de África’ presentado por la periodista keniata Beatrice Marshall.

La llegada de China al sector de los medios de comunicación africano era una cuestión de tiempo. Y en concreto, al sector audiovisual. El pasado 11 de enero se cumplía un año de la creación del canal CCTV-África, una televisión de patrimonio chino que se ha instalado en el centro de la capital de Kenia. En un momento en que muchas empresas de medios occidentales están luchando por sobrevivir, el gigante de la televisión china estatal CCTV cuenta con los medios para financiar sus proyectos en el continente.

Desde Occidente, la privación de vida al continente negro con simplificaciones reduccionistas de una África y no de ‘unas Áfricas’ no ha hecho sino apuntalar un criterio eurocéntrico en la clasificación y jerarquización de las relaciones internacionales basado en la explotación del mundo por parte de un reducido grupo de actores. Sin embargo, en 2010, cuando se cumplieron sesenta años de las relaciones de China con África, estos patrones externos teledirigidos parecen tambalearse ante un actor que lejos de ser nuevo en el contexto africano, sí plantea la renovación de los viejos esquemas que no han dado los resultados esperados.

Sede en Naironi de CCTV-Africa

Sede en Nairobi de CCTV-Africa

La CCTV-Africa se presenta como un centro de producción de noticias con sede en Nairobi y  se centra en noticias, debates y documentales. Según el embajador chino en Kenia, Liu Guangyuan, y el vicepresidente de CCTV, «CCTV-Africa provee una plataforma para que su audiencia china entienda mejor a África y para que la China real pueda ser presentada a África, y la verdadera África pueda ser presentada al mundo”, sentenció Guangyuan[1]. Con cerca de 100 profesionales trabajando, de los que un 60% son kenianos, cuenta con una red de 14 bases para reporteros que operan a lo largo del continente africano.

El por qué, para qué, cómo y desde cuándo son algunos de los interrogantes que los distintos analistas han intentado responder a través de estudios de campo, comparaciones, estadísticas o entrevistas a los agentes implicados. Sin embargo, estas incertidumbres provocan una división ideológica caracterizada fundamentalmente por dos motivos: en primer lugar, las respuestas sobre la implicación del gigante asiático en África son variadas por lo que su explicación no puede ser unívoca; en segundo lugar, la información que se tiene es divergente, confusa y, en ocasiones, errónea. Quizás, por ello, el gobierno chino decidiera apostar hace un año por implementar una nueva vía en su política exterior: una televisión que aportara una visión diferente tanto de su presencia como de sus acciones desarrolladas en África.

El conjunto de China más África representa una culminación del proceso de globalización actual en el que dos zonas geográficamente opuestas y alejadas crean unos lazos políticos, económicos y diplomáticos que provocan el entusiasmo en el Sur o la histeria en el Norte. Ahora, con la iniciativa más asentada de la CCTV-Africa, el debate se hace nuevamente arisco y espigado. La CNN, la BBC o el New York Times se han hecho eco de este nuevo medio; este último, concretamente, publicaba el 15 de abril de 2012 un artículo alertando del riesgo sobre la libertad de prensa que corrían los periodistas africanos. Pero, ¿hasta qué punto es cierto?

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Según se lee en la página del CCTV Africa: «Hemos abierto esta oficina con el fin de ser capaces de decir la verdadera historia de África, la verdadera historia de China y la verdadera historia de las relaciones sino-africanas para romper con la tendencia en la que África se presenta a menudo en los medios internacionales, es decir, el continente de las calamidades eternas».

En este sentido, CCTV Africa sería parte de una estrategia más amplia para combatir lo que se podría considerar como una relación negativa entre China y África de cara a la sociedad internacional –léase las viejas metrópolis-. Indiscutiblemente la aparición de este canal en el África anglófona tiene un impacto positivo sobre la imagen del gigante asiático, pero no eliminará la animadversión de ciertas empresas locales africanas que han sufrido el desplazamiento o la quiebra debido a la competencia de precios de las empresas chinas.

La arquitectura mediática orquestada por el mainstream occidental es a la que China quiere hacer frente desde el terreno. Tres ejemplos reforzarían este objetivo. El primero es que entre 2004 y 2011, más de 200 oficiales de prensa de gobiernos africanos recibieron formación financiada por el Partido Comunista Chino[2]. El segundo es la imagen desequilibrada que dan los medios analizada por la académica Emma Mawdsley y publicado en la revista Geografía Política nº27 de 2008. Y el tercero sería el último informe de la Universidad de Renmin y la fundación Fronteras 21 sobre «La imagen global de China en los medios». Los resultados de esta investigación reflejan que de 100 portadas de periódicos analizadas (Times, Der Spiegel o New York Times, entre otros) más del 60% retrataba a China como «una amenaza» y «no abiertos al diálogo».

De momento la CCTV-Africa refleja en su página web la siguiente programación. Entren, vean, reflexionen y opinen sobre esta nueva realidad.

África en directo (Africa live): Redirige la página al servidor inglés y presenta la interfaz con un repositorio del informativo diario que se emite. Además destacan una serie de reportajes de temática diversa que son seleccionados por la propia cadena.

Hablar de África (Talk Africa): Es un programa semanal de una duración de 30 minutos donde se abordan temas de actualidad en el continente. Según se explica en la propia página web, este espacio busca cambiar la percepción negativa de África.

Caras de África (Faces of Africa): Reportajes sobre temáticas diversas de corte social: música, danza o narrativa son algunas de las propuestas que han lanzado desde enero de 2012.

Kenia glamurosa (Glamorous Kenia): Muestra una cara comercial y turística de Kenia.

 

Publicado en Wiriko

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Breve cronología de la internacionalización de la CCTV

  • El 15 de septiembre de 2000 CCTV lanza una programación 24 horas en inglés[3].
  • El 1 de enero de 2004, la CCTV empezó a transmitir su programación en español en el ámbito internacional. El 1 de octubre de 2007, para satisfacer la demanda de los televidentes hispanohablantes, CCTV decidió lanzar un canal independiente con una programación íntegramente en español emitida las 24 horas del día, con el logo de CCTV-E[4].
  • El 2 de septiembre de 2008, la nueva sede de CCTV se inauguró con motivo del 50 aniversario.
  • En julio de 2009 amplió su cobertura con un canal internacional en lengua árabe[5]
  • El 11 de enero de 2012 abría su sede en la capital de Kenia, Nairobi, para informar en lengua inglesa en toda el África subsahariana[6].