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La crítica del cine como palabra subterránea

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¿Es el crítico esa persona huérfana que no participa del acto de la creación? ¿Es el camino ser crítico para tener una relación de proximidad con el arte? La disyuntiva entre la naturalidad del arte y la artificialidad de la crítica es uno de los debates en profundidad que se están llevando a cabo en el “Curso-taller crítica de cine” enmarcado en las actividades paralelas del Festival de Cine Africano de Córdoba (FCAT). Hasta el próximo viernes, 25 estudiantes españoles, senegaleses y marroquíes se encuentran diseccionando las líneas maestras de los teóricos del séptimo arte y reflexionando sobre la figura del crítico como mediador cultural e intelectual. Esta iniciativa tiene como objetivo fortalecer la tradición crítica en el continente, además de incluir a las nuevas generaciones de críticos de cine de África, como Marruecos y Senegal, en los circuitos internacionales sobre las cinematografías africanas.

De la mano del crítico de cine español Alfonso Crespo en la dirección académica, expertos cinéfilos como Olivier Barlet (director del portal Africultures), Beatriz Leal (African Film Festival Inc. NYC ), Francisco Algarín y Francisco Benavente (Universidad Pompeu Fabra de Barcelona) tendrán como empresa el desarticular el celuoide para pasar cada fotograma a cámara lenta, y transmitir su pasión por el cine -aunque sea su visión-. Hoy, el turno para Barlet que subarayará el papel del crítico para comprender que la gran reivindicación del cineasta africano es la incertidumbre; ayer, para Leal que insistió en crear sinergias y espacios profesionalizados donde abordar las diferentes temáticas que abordan las películas, específicamente desde Internet.

Ya sea como vocación o como espacio de encuentro, la crítica está pasando por diversas mutaciones entre ellas el espacio que se le reserva en los medios de comunicación, donde la web 2.0 apunta incluso a nuevos entornos donde se puede jugar con imágenes y vídeo para explicar una película sin usar el verbo. La crítica de cine trabaja con la palabra subterránea de los directores de cine y el camino parece estar en pensar de una manera no evolutiva sino, como decía Walter Benjamin, en cuestionar el tiempo; es decir, pasado y presente en una misma constelación a la hora de cuestionar el arte.

La historia del cine es una sucesión de sueños, por lo que trabajar el texto desde diferentes maneras puede ser una de las claves de este curso: realizar análisis no explicativos sino expositivos de los ciertos problemas que surgen en una película. Es decir, buscar la potencia en una disfunción y establecer un conflicto entre lo que se ve y lo que se escucha. Aquí una reflexión más: ¿Qué mundo nos ofrecen los cineastas y cómo nos hacen llegar a ese mundo?

Alumnos del aula de crítica. Foto: Jose Wela.

Alumnos del aula de crítica. Foto: Jose Wela.

Artículo publicado en Wiriko

Elecciones en Kenia: contra la brocha y la pared

Un keniano pasea frente a los murales que reclaman paz.

El lenguaje político se les ha quedado desenfocado y pequeño, les aburre, aunque lo toman prestado cuando no tienen más remedio. Su nuevo idioma, uno que enarbola la convivencia y la paz, es el de la cultura del grafiti. Cinco años después de los violentos sucesos tras las últimas elecciones presidenciales en Kenia, diciembre de 2007, en el que aproximadamente 1.200 personas fueron asesinadas y hubo cientos de miles de refugiados, las calles de la capital y las de los barrios marginales (slums), aparecen con mensajes y murales dirigidos a los políticos y a la propia población. De cara a los próximos comicios del 4 marzo, una parte del tejido social se ha articulado para evitar que se vuelvan a repetir las escenas de 2007. Y como única arma: el arte.

“La calle es del pueblo” “Elige, pero convive” o “En 2013, vota en paz” son algunos de los mensajes electorales que decoran el paisaje keniano. Estos grafiteros que hacen valer sus pseudónimos (Swift9, Bankslave, Uhuru B, Only7) dominan el lenguaje de las paredes de uno de los slum más grandes de toda África y epicentro de algunos de los disturbios mortales en las polémicas últimas votaciones; se trata de Kibera. Pero ¿cuál fue el detonante en 2007? Mwai Kibaki, actual presidente (de la etnia kikuyu) se atribuyó la victoria, mientras que Raila Odinga (de la etnia lúo), por aquel entonces líder de la oposición y ahora primer ministro, hizo lo propio reclamando, también, el triunfo en las urnas. El resultado: la peor ola de violencia desde que Kenia se independizó en 1963.

Afectado por las imágenes que captaron su cámara tras la cobertura mediática del conflicto, y por la que ha sido premiado y reconocido internacionalmente en varias ocasiones, el fotoperiodista y activista keniata Boniface Mwangi decidió fundar en 2008 la organización Picha Mtaani con el objetivo de establecer los cauces para una reconciliación postconflicto. Tanto sus fotografías como sus grafitis han tenido una elevada capacidad de movilización en la sociedad civil sacando a las calles a numerosos artivistas que, como Mwangi, intentan hacer ver a los políticos que el pueblo tiene nuevas dinámicas de expresión. Un ejemplo es la plataforma PAWA254, inaugurada en 2012 bajo el patrocinio de Mwangi. Se trata de la primera “red crítica de Kenia” como se definen ellos, donde diversos artistas y profesionales del audiovisual, fotografía, diseño y artes plásticas exponen y desarrollan sus trabajos de sensibilización.

Tal es la importancia de este movimiento social de artivistas que el propio consorcio ferroviario que opera entre Uganda y Kenia, la Rift Valley Railway, ha autorizado recientemente a diez artistas callejeros para pintar un tren de diez vagones que recorre los principales slums de Nairobi con mensajes de paz. El lema más repetido es “Tuwache Ukabila, Tuwache Ubaguzi, Tuishi Kwa Amani”, que del swahili quiere decir “Abajo el tribalismo, abajo los prejucios, vivamos en paz”. Otras organizaciones como Aldeas de Kibera o Paredes de Kibera por la paz están promoviendo también las pintadas sociales como herramienta de concienciación previa a las elecciones de marzo.

Estos artistas trabajan con un lienzo políglota que intenta demostrar que el camino de la violencia tiene el andar corto. Sin embargo, se enfrentan a la envolvente sinergia entre dos actores: de un lado, las alianzas políticas que intentan elminar toda clase de reflexión social en las paredes; y, del otro, los medios de comunicación que le otorgan una escasa cobertura a este movimiento pacifista mientras alimentan un clima de tensión. La cosecha cultural parece buena pero será necesaria la implicación de todas las partes implicadas; un guiño coloreado al padre de la Kenia independiente de Jomo Kenyatta.

 

Enlaces de interés:

–       http://www.pawa254.org

–       http://pichamtaani.org/

–       http://www.kiberahamlets.org/

–       http://www.visionofhumanity.org/info-center/nairobis-graffiti-revolution/

Vídeos:

–       http://www.youtube.com/watch?v=WPecFhwfSMw&feature=player_embedded

–       http://www.bbc.co.uk/news/world-africa-21577926

–       http://www.youtube.com/watch?v=ve6cEksWl8M&feature=youtu.be

 

Publicado en el Boletín del Centro de Estudios Africanos de Barcelona (CEA).