La oposición de Guinea Conakry resiste a la junta militar con la esperanza de un cambio

Un total de 157 muertos y 1.253 heridos fue el balance final del pasado lunes 28 de septiembre en la capital de Guinea Conakry.

El suceso ocurrió en una manifestación pacífica que protestaba por la candidatura presidencial del autoproclamado capitán de la junta militar, Dadis Moussa Camara, que gobierna al país desde el golpe de Estado del 23 de diciembre.

Una semana después, los datos confirman la tragedia que ya presagiaba el último informe de International Crisis Group: “La permanencia del golpe de Estado sin derramamiento de sangre se desvanecerá si se prolonga en el tiempo”. La inestabilidad del país ha tenido un repunte en las últimas semanas por la desesperación de la población ante la represión que sufre el país desde hace algunos años y por la fuerza bruta representada en la figura de los militares.

Pese a las amenazas realizadas por el gobierno de facto, el Movimiento Social Guineano denunciaba pocos días después de la masacre que se devolvieran todos los objetos robados a las familias, la liberación incondicional de todos los detenidos y presos, la creación de una comisión internacional de investigación que arroje luz sobre la masacre, así como la compensación inmediata de los daños sufridos por las víctimas.

La Junta, conocida como el Consejo Nacional para la Democracia y el Desarrollo (CNDD), ha advertido que no negociará con los opositores y que detendrá a los que intenten desafiar a la autoridad del Estado. Mientras, Dadis Camara se niega a cumplir el compromiso que contrajo tras la muerte del anterior presidente, Lasana Conté: Controlar el país hasta poder organizar las elecciones en 2010 sin presentarse a los comicios como candidato presidencial.

Además, a Camara se le han unido otros problemas que subyacían antes de su llegada al gobierno y que han salido a flote. Aulillé Bazeroti, periodista independiente en la zona del África Occidental, lo comenta: “Conté, que gobernó desde 1984 hasta 2008, había dejado un poder abusivo a las fuerzas de seguridad, una economía en quiebra y una sociedad civil dividida ante la falta de confianza en el Gobierno”.

La panorámica visual del país muestra dos grandes pilares: la oposición que convocó la manifestación pacífica y que persigue un cambio en la estructura del país y el CNDD liderado por Dadis Camara. El profesor Ramón Sarró, del Instituto de Ciencias Sociales de Lisboa y miembro del grupo de Estudios Africanos, afirma a este respecto: “Por un lado, la oposición es muy fuerte y organizada, heredera de una tradición sindicalista y de movilización social muy anclada en Guinea, con ganas de ir a las elecciones y de crear una sociedad civil. Del otro lado se encuentra el ejército que no quiere cambiar su status quo”.

Respuesta Internacional

Maadjou Thierno Sow, presidente de la Organización de Guinea para la Defensa de los Derechos Humanos, afirmó: “Este país ha estado viviendo durante años en virtud de una represión militarista. Es necesario que la comunidad internacional intervenga con la determinación de enviar una fuerza de mantenimiento de la paz. De lo contrario, los jóvenes guineanos harán una revolución por sí mismos”.

Por su parte, la Unión Africana (UA), Estados Unidos y la Unión Europea han condenado públicamente lo acontecido en Conakry aunque desde el Movimiento Social Guineano no se conforman con las palabras y piden hechos. Según apostilla Sarró: “Se está acabando con lo más bonito que ha tenido el país en los últimos meses: la esperanza”.

Sebastián Ruiz

Artículo disponible en: http://www.diagonalperiodico.net/La-oposicion-de-Guinea-Conakri.html

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